Archivado en: cuentos cortos, fabulas, relatos cortos | Etiquetas: cuentos cortos, El Humo, fabulas, relatos cortos
El carbón ponía la materia sólida, ligera, negra….
El fuego desprendía calor y luz en forma de llama ó brasa, produciendo la combustión de su compañero….
Eran dos amigos pertenecientes al grupo de substancias inorgánicas existentes en la corteza terrestre que buscaban su placer en la quema de ambos.
Producto de ésta intensa relación era el humo, que compuesto principalmente por vapor
de agua y ácido carbónico, se expandía en forma de gas, llevando consigo carbón en polvo muy tenue por el aire.
Este fluido transparente, una mañana luminosa en su viaje por la corteza terrestre descubrió una caracola marina en pleno campo.
Dejándose llevar por su curiosidad se introdujo por la forma cónica y abierta de su vértice y al momento experimentó un fuerte sobresalto;
El mar estaba dentro de la concha a pesar de encontrarse en terreno seco
Rápidamente salió al exterior y la observó con atención, nada en ella daba a entender éste hecho, pero el humo había escuchado claramente el oleaje marino.
Por un momento pensé que la caracola estaba vacía – se dijo reflexionando- pero indudablemente el mar está en su interior.
Pasado el susto la curiosidad le tentaba, y poco a poco se deslizó nuevamente por el espiral prestando atención al sonido.
Allí estaba,…relajado y tranquilo a pesar de no verlo, EL MAR…
Levantando la voz sobre el oleaje, preguntó interesado el humo…
-¿Cómo es posible que estando abandonada en el campo, esté dentro de ti el mar que es inmenso y vigoroso?…
-Yo nací en él,- contestó la caracola – Mi estancia actual en el campo es circunstancial y ajena a mi voluntad, en los océanos a los que pertenezco se escribió mi historia personal, y lo que escuchas es lo que fui, una caracola marina que perpetuó en ella su origen.
El humo quedó pensativo, era extraordinario que un coral tan insignificante guardara su procedencia con tal intensidad y vigor.
El, no podía hacerlo, poco a poco se percataba de que iba evaporándose en el aire, dentro de un breve tiempo no quedaría nada de su origen.
Asustado ante esta realidad se dirigió al lugar de procedencia con la esperanza de encontrar al carbón y al fuego para perpetuarse con ellos, pero ya era tarde, la combustión había sido completa y solo quedaba en el suelo un polvo de color gris claro, como recuerdo de su historia personal.
Basilio el viejo carbonero con una piña de leña bajo el brazo se acercaba en aquel momento al lugar de los hechos, al verlo, el humo lo rodeó buscando como lo hizo en la caracola un espacio hueco o cavidad por donde introducirse.
Allí, donde estaba colocada la lengua y en tiempos lejanos los dientes que ahora no existían, encontró la hendidura apropiada.
El resultado fue que el viejo Basilio comenzó a toser con fuerza y violencia para arrancarle de su garganta, en cuanto se introdujo.
El movimiento convulsivo y ruidoso del aparato respiratorio le expulsó finalmente al exterior.
Desesperado subió hacía el órgano de la vista, cansada ésta por el exceso de años en un primer momento también protestó vertiendo gotas de agua en forma de lágrimas, mas tarde, aquellos ojos azules lagrimosos le observaron tiernos y húmedos…El humo compuesto principalmente por vapor de agua se estremeció ante ellos.
Aquel líquido transparente que se deslizaba por la mejilla era su oportunidad de perpetuarse, pues su composición era compatible con la suya.
Había nacido del calor y la luz, y se extinguiría en la humedad que en la prominencia facial del rostro huesudo del viejo carbonero Basilio había provocado.
Desapareció totalmente, pero dejó constancia de su breve existencia con una ligera mancha de carbón en polvo en su rostro curtido, como recuerdo de su historia personal, el humo.
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