Cuentos de Mila


La Escoba
septiembre 8, 2008, 2:07 pm
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Nací cuando un hábil comerciante vio en mí la manera de hacer fortuna a principios del siglo XIX

 

 

            SOY UNA ESCOBA

 

Posiblemente el palmito con sus hojas cortas en forma de abanico me precedió, pero cuando con gracia y destreza se ató las ramas con disposición para doblarse con facilidad sin romperse a un mango, y la primera mujer agarró entre sus manos el instrumento ó utensilio duro, redondo y manejable dijo resuelta:

 

ESTO PARA MÍ

 

Y así fue, como llegué a ser imprescindible en todos los hogares y por supuesto con total derecho de propiedad del sexo femenino que una vez al día por lo menos le tienta y toca repetidamente con sus manos.

Cipriano era un solterón alto y fuerte que vivía cerca del mar, y de la ribera arenosa el conjunto de partículas que el viento levantaba se le acumulaban en los ángulos de las paredes, escondrijos y lugares retirados de su casa, por lo que decidió aquel caluroso mes de Agosto barrer el suelo y para hacerse con la intendencia adecuada se acercó hasta el almacén de suministros del barrio.

Una vez expuesta sus necesidades a la vendedora, ésta le acompañó hasta el lugar donde se amontonaba la mercancía y con gesto despectivo le señaló:

 

 

                                              ELIGE UNA

 

Cipriano parpadeó, no había encontrado mujer adecuada con la que compartir su vida por su indecisión, las resoluciones a tomar ante la variedad le eran siempre dificultosa y ahora le apremiaban para escoger entre una docena de escobas similares pero de diferentes tamaños que se apoyaban unas sobre otras contra la pared, alargó la mano sin tomar determinación fija y decisiva por ninguna, y en ésta postura hubiera permanecido eternamente sino fuera porque la vendedora impaciente escogió la del mango mas largo para que no se tuviera que encorvar ó inclinar mucho el cuerpo cuando la utilizara y la ofreció diciendo:

 

CON ESTA NO TENDRAS PROBLEMAS DE ESPALDA

 

Cipriano reflexionó mientras sujetaba con su mano derecha la mercancía observándola detenidamente, su intención era retirar el polvo y la arena que se le acumulaban, nunca se le habría ocurrido pensar que los problemas de su espalda pudieran mejorar ó desaparecer por llevar una escoba a casa, sonrió contento con la idea, pagó, y salió silbando del almacén llevando bajo el brazo la madera cilíndrica  y manuable.

Su satisfacción no pasó desapercibida al barrendero municipal que sentado en la nueva barredera provista de motor iba guiando la misma por la vía ordinaria donde se acumulaba la basura, y socarrón le dijo al pasar con voz forzada sobre el ruido de la máquina 

 

ESE MANGO ES PARA LAS MUJERES

 

Prestó demasiada atención a lo que le decía el empleado del ayuntamiento y poca a sus pies, que tropezaron y a punto estuvo de caer rodando por las escaleras de la plaza.

En el último momento la escoba lo sujetó con fuerza y mantuvo erguido. Pasado el sobresalto, soplando agitadamente observó su mano agarrotada alrededor del mango y se dijo que efectivamente con toda seguridad, a ésta le gustaría  más un contacto femenino y delicado, tal y como le había sugerido momentos antes el barrendero y no, la presión que él ejercía.                

Comenzó a sudar…

Las cosas se complicaban…

Aquella mañana hacía demasiado calor y presagiaba tormenta, apresuró el paso y fue al llegar junto al convento de monjas cuando una sensación trasmitida por los aires excitó sus oídos.

Dejándose guiar por éstos llegó a la galería que rodeaba el patio principal y allí vio a una joven religiosa de la orden de Santa Clara que barría el suelo con una escoba vieja de tamaño corto pero que imitaba a la suya mientras entonaba una dulce canción.

Quedó embelesado con la escena, la Clarisa sujetaba delicadamente con sus dos manos  el mango mientras todo su cuerpo se balanceaba al ritmo de la melodía.

 

CON LAS DOS MANOS

 

Cipriano nunca había puesto en duda que el manejo de una escoba era cuestión de una mano, a veces la derecha otras la izquierda, según estuviera más o menos cansada una u otra, pero con las dos a la vez era un lujo al que su imaginación no había llegado, si a esto se le añadía un canto suave y movimiento rítmico del cuerpo la escena era completa.

¡Qué razón tenía el barrendero en su afirmación… bonita diferencia en el trato femenino¡

El polvo a recoger era lo menos importante, el modo y la manera de hacerlo tan delicado y dulce era lo que cautivaba.

Sonaron campanas de llamada a la oración, la doncella vestida de azul y blanco presurosa abandonó su tarea para acudir a la capilla dejando momentáneamente apoyada contra el muro la escoba.

El solterón se fijó en ella, era vieja…desgastada…corta y fea, aunque se afanara por estar a la altura de las circunstancias, Cipriano no pudo evitar una sonrisa maliciosa mientras se decía por lo bajito…

 

LA MIA ES MEJOR Y MAS NUEVA

 

La convocatoria a los rezos y cantos llegó hasta el cielo que abrió sus puertas y envió un diluvio, el ruido del agua contra el suelo del patio se mezcló con ellos.

Poco a poco el temporal amainó y un agradable olor a tierra mojada se extendió por el pueblo. 

La festividad de la Virgen estaba próxima y con ella las fiestas patronales, la calle del barrio era un hervidero de feriantes que aquí y allá montaban todo tipo de artilugios complicando el paso a vehículos y viandantes.

La plataforma circular giratoria de un tiovivo se repartía mitad sobre la acera mitad sobre la calzada, y al tratar Cipriano de reconducir su camino observó los caballitos de madera… cochecitos… motos…que esperaban amontonados en una furgoneta a que se les instalaran en el carrusel, y asombrado comprobó que había…una bruja sobre una escoba como la suya.

Esta vez la vieja…desgastada y fea era la bruja que sujetaba firmemente con la parte interior de los muslos un mango redondo y largo sobre el que parecía volar.

Sonreía con su boca deslucida en la que faltaba uno que otro diente.

 

                                               ENTRE SUS MUSLOS

 

De nuevo su ánimo se alteró.

¿Era la escoba ó la mujer la que valía para todo?…

¿Doncella ó bruja con un mango en la mano ó en los muslos podía cimbrearse…sonreír…cantar…y hasta volar?   

Tenía razón el barrendero. 

Se complementaban perfectamente una con otra.

No había caído en la resolución de comprobar antes de ahora las ventajas que se obtenían con una mujer y una escoba en casa.

Había acertado con ésta última ya que con ella no tendría dolor de espalda, pero ¿dónde encontrar a la que perfeccionara con sus cualidades a ambas?             

Con una última mirada a la bruja se alejó procurando evitar la chiquillería excitada hacía un callejón, en el paso estrecho y largo entre casas le cerró el camino una bella gitana  con gracia y arte para ganarse voluntades, sobre todo si éstas estaban menguadas.

Ella, le ofreció un ramito aromático de romero….

El, una escoba nueva de mango largo….

Ella, con sus hermosos ojos negros le sonrió maliciosa mientras lo aceptada complacida…

El, sin voluntad propia bendijo su suerte con el ramito de romero….

Una y otra vez…encorvando su cuerpo y  sujetando el mango de una escoba ya vieja con una sola mano al sonido grato de una balada cantada con arte sobre antiguas historias y tradiciones por una gitana de hermosos ojos negros, Cipriano moviendo torpemente su cuerpo barre y barre los ángulos de las paredes, escondrijos y lugares retirados de la casa.

 

SE EQUIVOCO LA VENDEDORA

 

La escoba no ha aliviado su problema de espalda  

 

SE EQUIVOCÓ EL BARRENDERO MUNICIPAL

 

No es  propiedad del sexo femenino y no a todas les interesa ó mueve el  deseo de tener entre sus manos el mango de ella

                                           

LA  ESCOBA

 

Solo son ramas con disposición para doblarse con facilidad sin romperse y hacer su trabajo sin importarle la manera ó modo de quien la utiliza

 

LA MUJER

 

Doncella…bruja…gitana…capaz de tocar, tentar, sujetar delicadamente un mango, balancear suave y sugestivamente el cuerpo, cantar, susurrar y hasta volar… es muy compleja y el creer que se necesitaban las dos fue un error, no tienen en común mas que su habilidad para doblegarse sin romperse, a pesar de ello Cipriano se considera afortunado, la espalda no ha mejorado pero sí su sonrisa desde que tiene a las dos en casa.

 

 

 

 

 

 

 

 

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Movie: Raajneeti
Year: 2010
Director: Prakash Jha
Cast: Nana Patekar, Ajay Devgan, Ranbir Kapoor, Katrina Kaif & Manoj Bajpai
Music Director: Pritam

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Comentario por Hiffassitly




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