Cuentos de Mila


La Gaviota y la Paloma
Julio 10, 2009, 1:33 pm
Archivado en: cuentos cortos, fabulas, relatos cortos | Etiquetas: , ,

palomagaviota1

Era un pueblo de la costa, con sus calles estrechas y empinadas, al final de ellas, una iglesia Gótica elevaba su torre al cielo una tarde de primavera.

En el puerto los pescadores se afanaban, habían salido muy temprano al mar, y después de un día de trabajo retiraban satisfechos su pesca; alrededor de los barcos las gaviotas se cruzaban en un baile enloquecedor y estruendoso.

Una de éstas, dejando a un lado sus compañeras voló hacía la torre de la Iglesia, allí en lo alto de la zona Norte una blanca paloma le esperaba y como otras muchas tardes nuestra gaviota acudía a la cita con la ilusión de un ave enamorada.

Juntas volaron hacía el cielo y en mil piruetas se enlazaron para posarse finalmente en el hueco que la puerta de la Iglesia les brindaba.

Allí estaba su nido de amor, donde la gaviota cuando volvía del mar le arrullaba, pero…

Siempre hay algún pero, hasta en los cuentos, y el de éste llevaba sotana.

El párroco no estaba contento del amor entre la gaviota y la paloma, porque justo en la puerta de la Iglesia era donde cagaban, los fieles se mostraban indignados cuando al acudir a misa, desde arriba eran salpicados.

¡Fuera! Intentaba asustarles el párroco con los brazos en alto.

La gaviota y la paloma lo observaban, pero en vez de alejarse se sentaban y esperaban, y el pobre párroco desesperado al rato se retiraba, sin abandonar la esperanza de que al día siguiente al volver para celebrar la misa matutina, el hueco de la puerta estuviera sin la presencia de las dos aves enamoradas.

- Ven conmigo a la marisma – Le dijo la gaviota a la paloma.

- No – contestó ella – Me gusta el hueco de ‚ésta puerta.     

La gaviota se entristeció y volvió al puerto, a sus barcos y a sus chillonas compañeras, con ellas conoció otros amores, pero no olvidó jamás a su blanca paloma.

Una tarde de invierno voló hasta la torre de la Iglesia, llegó a la zona Norte pero nadie le esperaba, se acercó al hueco de la puerta que tan buenos recuerdos le traía y vio con horror que una red a ésta le cubría, ella conocía bien lo que eso significaba, tras ella siempre la muerte se escondía.


Aún no hay comentarios por mucho
Deja un comentario



Deja un comentario
Línea y párrafo se rompe automáticamente, direcciones email nunca se muestran, permitido: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <pre> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>