Cuentos de Mila


EL GRANITO DE ARENA
febrero 28, 2018, 3:01 pm
Filed under: cuentos cortos, fabula, Uncategorized

EL GRANITO DE ARENA

ARENA

Formada por la erosión eólica de las rocas de cuarzo y hierro en el desierto de Namibia, un granito de arena casi uniforme de O,5 m/m. se aburría en una duna con la misma pendiente hacía el este que al oeste, desplazándose a saltos por una vertiente y resbalando bruscamente por la otra, según el viento soplaba por el oeste o por el levante.
La amistad que entablaba con otras compañeras para compartir quejas y sed apenas duraba unos instantes, llegaba una corriente de aire y las separaba.
Un día que se quejaba de su absurda vida perdida en el infinito del tiempo, escuchó su lamento el cálido viento del oeste, y este le informó, la existencia de infinitas granos de arena menos uniforme que ella, formadas con otros elementos como corales y residuos marinos, que jugaban seductoras con las olas a la orilla del océano atlántico.
Esta información le entusiasmó.
Al momento quiso saber si podría trasladarle junto a ellas.
-¿Y la amistad con tus compañeras ?…-preguntó el aire.
-No existe, vienes tú y te las llevas – contesto el granito de arena – este desierto me parece monótono, aburrido, falta de vida, perspectiva, y matices.
– Grave error, pequeño granito obstinado en cambiar tu vida – contestó el viento del desierto.
-Pero si tanto lo deseas, mañana volveré del interior soplando particularmente insistente y te trasladaré a la costa, allí tus nuevas compañeras son más jóvenes y de color ocre, con ellas podrás disfrutar de unas aguas frías y un azul intenso.
Y fue así como después de revolotear por el aire durante un tiempo llegó mareada a la orilla del océano.
-¡Qué tengas suerte ¡- le gritó el viento alejándose…
Al primer contacto se estremeció… qué frío y húmedo estaba todo, después observó a los granitos que la rodeaban, eran mayor que ella, pero su color rojizo sobresalía llamando la atención de éstas.
-¿Quién eres?- le preguntaron.
-Soy un granito de arena de una duna del desierto, quería ver la belleza del mar y la energía de sus olas,….pero que frio… Uuuuuh-
– Ven con nosotras a jugar un rato en el agua-
Percibió el calor de la amistad y se dejó llevar, al instante notó la suave caricia del mar y olvidando el frío se subió a una gran ola.
Retozó y danzó enamorado de la espuma que le susurraba con su voz.
Al rato, agotada regresó a la orilla pero no era fácil descansar, siempre llegaba una ola juguetona más fuerte que las otras y de nuevo la arrastraba con ella.
-¡Refúgiate en el interior de este caracolillo ¡Le gritó un granito de coral mientras la empujaba hacía la concha formada por filas de espiral.
Al molusco no pareció molestarle la intromisión ya que su cuerpo blando estaba acostumbrado hacer de hospedador intermediario.
Sus glándulas salivales productoras de moco las impregno, y suavemente por medio de una serie de contracciones musculares que lo balanceaban se puso en movimiento.
Mientras con marcha lenta y aburrida se dirigía hacia el fondo del mar el caracolillo, pudieron descansar perfectamente acomodadas, el granito de coral y el de arena.
Esta última quedó fascinada al observar los bosques flotantes, algas, corales y exóticos peces,… todo le parecía francamente maravilloso
Cautivada ante una estrella de mar color naranja de una belleza realmente especial, le dijo al granito de coral: vamos con ella
Y al instante se encontraron sobre uno de sus cinco brazos erizados, al final de éste un ojo un tanto miope las observó con desgana mientras suspiraba.
– Porqué suspiras beldad ?…le preguntó nuestra amiga.
– Este mar me parece monótono, aburrido, falta de vida perspectivas y matices.
El granito de arena quedó asombrada, la queja de la estrella de mar le pareció del todo injustificada ante tanta hermosura, a su vez recordó que fue la misma que ella le expresó al viento, no hacía mucho tiempo cuando se encontraba en el desierto de Namibia.
-¿Dónde desearías estar…?
-Me han hablado de un cielo infinito donde otras estrellas más afortunadas que yo brillan sin cesar. ¿Las has visto tú?…
-Si las he visto y efectivamente son muy hermosas y despiden rayos de luz que iluminan la bóveda celeste, pero grave error bella estrella de mar…este lugar y tú sois tan fantásticos como el que añoras.
-Quizás,… pero ellas brillan y yo no.
El granito de arena reflexionó su respuesta,… pero no tuvo nada que decir, hacía poco tiempo que ella desconforme con la naturaleza que le rodeaba se había embargado en un viaje a conocer otro mundo que si verdaderamente era hermoso, no lo era más que las grandes dunas del desierto de Namibia donde al anochecer contemplaba las luces que se encendían sobre la atmósfera de la tierra.
Desde el fondo del mar no se veían las estrellas.

 

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