Cuentos de Mila


MEÑIQUE
marzo 22, 2017, 10:39 am
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MEÑIQUE

Soy una de las partes prolongadas en las que termina el pie derecho de Juantxo, exactamente el quinto y más pequeño de todos los dedos llamado Meñique.

Mi dueño es desmañado y falto de habilidad en sus andares, por lo que yo su dedo más pequeño también con muy poca flexibilidad por mi parte, he  llegado al convencimiento de que fui diseñado únicamente para localizar geográficamente todos los muebles de la casa, tanto de día como de noche en su ir y venir por ella.

No mejora la situación cuando salimos a la calle, hay una piedra en la tierra hollada por la que transito habitualmente, con la que me he golpeado tantas veces que hemos llegado a ser amigas íntimas ella y yo.

Juantxo es dueño de una funeraria llamada “Camino del Cielo” que ofrece toda clase de servicios a los familiares de quienes han decidido transitar por él.

A la entrada de la citada funeraria tiene un cancerbero, que es un perro mitológico de tres cabezas que guarda la puerta de los infiernos.

Pues también a éste mi dedo meñique le tiene en su lista  y no hay día en que no libremos un enfrentamiento entre los dos.

Como el cancerbero es de piedra soy yo  el perjudicado, por lo que voy de contusión en contusión y son muchas las veces que entre improperios le  pido que abandone la puerta de “Camino del Cielo” para ir a guardar la de los infiernos.

Y éste creía que era mi destino al día de hoy: Localizador geográfico de muebles, utensilios y piedras.

Pero algo ha cambiado ésta noche 5 de Enero con la llegada de los Reyes Magos.

Juantxo ha recibido de éstos un  regalo extraordinario: CALCETINES.

Son deportivos de algodón peinado… respirables… con cinco dedos… suavidad y densidad en las costuras, confeccionado con máquina de 200 agujas para la mayor definición del diseño de flamencos de plumaje rosa,  que tiene repartidos por el medio tubo.

Es cierto que todas las mañanas mi dueño tiene que perseverar y mantenerse firme a la hora de vestir independientemente cada uno de los dedos, tratando de concordar los ánimos o voluntades independentistas de ellos para  hacer  un todo, pero una vez conseguido, quedamos suavemente protegidos por el algodón peinado, respiramos con ligereza y  me he enamorado del flamenco de plumaje rosa que me rodea con su largo cuello apoyando su pico en mi dedo Meñique.

Mi amiga la piedra ha advertido mi optimismo y hoy me ha saludado al pasar junto a ella con un suave roce.

Pero al llegar junto al cancerbero me he  ocultado tras el cuarto dedo y Juantxo se ha percatado de éste molesto detalle, con poca maña ha extraído su pie del zapato y ha comenzado a frotar y rascar indiscriminadamente todos los dedos, haciéndonos cosquillas y provocando entre nosotros unas risas involuntarias.

Nuestro alboroto ha despertado el interés del perro, y más cuando yo me he erguido para poner al descubierto el hermoso plumaje del flamenco rosa con su pico sobre mi dedo.

Sus tres cabezas me observaban con disgusto (quien guarda la  puerta del infierno no aprecia la belleza) y yo jactándome extraordinariamente de mi propio valor le amenazaba con mi pico.

Cuando Juantxo me ha resguardado de nuevo en su zapato la metamorfosis estaba ya realizada, había mudado mi conducta, ya no me consideraba un    Localizador geográfico de muebles, utensilios y piedras  sino un dedo meñique recubierto con un bello dedil haciendo su entrada “Camino del cielo”.

Cuántas veces un pequeño detalle que acompaña a un hecho, sirve  para  mudar una conducta.

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CERVAN
agosto 19, 2008, 4:40 pm
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CERVAN

“CERVAN” era un viejo pendenciero con una lastimera existencia  como individuo que se encargaba  de los remiendos urgentes municipales  con menor más que mayor acierto, ejerciendo el título de  alguacil en un pequeño pueblo de la meseta castellana.

En su juventud, había estado casado con una cristiana convencida, (pero de falsa moral) que le había sido infiel, y a la que abandonó cuando las risitas de los vecinos a sus espaldas, subieron por éstas y llegaron hasta sus orejas.

Buscando nuevos aires recorrió Castilla de arriba-abajo.

Mas tarde las tierras andaluzas.

Y fue en éstas, prestando sus servicios en una hospedería en la que le encargaron limpiar la pocilga donde conoció a una cerda rencorosa, que le dio un mordisco asiéndole y apretando los dedos de la mano izquierda tan fuertemente con sus dientes, que cuatro de ellos quedaron en su boca.

Después los escupió con desprecio, pues no eran de su gusto.

“CERVAN” desde entonces quedó manco.

Pocas explicaciones daba sobre su manquedad, pues ésta no había sido provocada  por grandes hazañas memorables y menos dignas de comentario, el drama había surgido en una pocilga y tanto la cerda rencorosa como él, callaban sobre el motivo de su enemistad y venganza.

Vinculado al mundo del trapicheo pues era ingenioso, se ganó la vida evitando por triste experiencia las pocilgas de las posadas, hasta que aquel mes caluroso de Julio llegó en su recorrido a un pueblo elevado y llano rodeado de valles y manantiales de Castilla.

El rótulo que se anunciaba  a la puerta del Ayuntamiento, no dejaba lugar a dudas.

                                      “SE NECESITA ALGUACIL”

No teniendo con quien competir, en pocas horas se le concedió el puesto y junto con él, la lista de sus obligaciones.

Repartir el correo…

Enterrar a los muertos…

Anunciar las fiestas patronales por medio del pregón…

Lanzar los cohetes en éstas…

Ordenar el tráfico…   

Limpiar las alcantarillas y los baños públicos…

La paga no era gran cosa, pero tampoco su intención de trabajar, así que se instaló en los bajos de la alcaldía dispuesto a ejercer el nuevo título.

El reparto del correo semanalmente a los vecinos le permitió conocer a todos ellos al poco de avecindarse.                

El aire de la meseta era sano y el agua de los baños medicinales, mantenía a los habitantes del pueblo con una salud tan férrea, que no le dieron ocasión de cavar con la azada y una sola mano, el agujero de tierra necesario para dar sepultura a un cadáver.

El pregón de las fiestas patronales con el lanzamiento de cohetes quedaba lejano…

El ordenamiento de tráfico consistía más en encaminar a buen fin las abundantes carretas y carretillas todas ellas de una o dos ruedas, que no, los carruajes de cuatro que sólo a disposición del médico y alcalde se conocían en el pueblo.

La última de sus obligaciones fue la que le desconcertó.

A las afueras, existía un antiguo balneario situado junto a un manantial de agua termal, que ofrecía propiedades físico-químicas y sales en disolución para tratamientos de diversas enfermedades.

Desconocía “CERVAN” por completo la existencia de agua rica en sal y yodo.

Hasta entonces, todo lo que sabía de ella era, que sin olor, color ni sabor, servía para apaciguar la sed.

Estos baños eran de uso público y el mantenimiento de los mismos pasó a ser de su incumbencia.            

Diariamente acudía a ellos para prestar sus servicios.

Ni los chorros por él tratados permitían que el golpe de agua saliera con más fuerza, ni los sumideros absorbían mejor las aguas residuales.

Los usuarios admitieron al poco tiempo que no había mejorado con su presencia el balneario, pero lo disculparon por el hecho de ser manco.

En su ir y venir diario, conoció  a Ana, una cuarentona de buen ver que estaba casada con un pollero de cincuenta y tres años.

Este, especializado en pollos, los criaba sueltos al aire libre en su corral, presumiendo de los huevos morenos que engendraba como los mejores de la comarca.

Y mientras uno se dedicaba a sus “huevos” y “pollos”, “CERVAN” decidió dedicarse a la “pollita” y su “polla”.

Cuando Ana llegaba al balneario la pila para su baño estaba siempre dispuesta, bien para lavarse, refrescarse ó con fines medicinales.

El siguiente paso fue sencillo.

“CERVAN” le sugirió como procedimiento terapéutico e higiénico en determinadas partes de su cuerpo el practicar  fricciones o presiones con su mano tullida…

O, en su lugar con aparatos especiales de masajes.

Los aparatos fueron pronto desechados ya que tampoco había nada novedoso y garantizado que ofrecer en el balneario.

Y así fue, como un manco llegó a ser el masajista mejor dotado para este menester.

El entusiasmo que puso en su trabajo, gratificaba las dos partes.

Efectuando caricias, presiones, rotaciones, golpeteos y otros movimientos básicos estimulaba de tal grado a la mujer del “pollero” que los gorgoritos que salían de su garganta se escuchaban en todo el balneario.

Hay un refrán que dice:

                    PUEBLO PEQUEÑO INFIERNO GRANDE                   

Y éste, no iba a ser diferente.

Como había ocurrido en otra ocasión hacía ya muchos años, las risitas de los vecinos a espaldas del cornudo subieron por éstas y llegaron hasta sus oídos.

No le libraron de ellas ni el hecho de tener los mejores huevos morenos de la comarca.

El 12 de Octubre el camino de su vida sufrió un nuevo sobresalto, con un grave tropiezo.

Ana le comunica un posible embarazo.

Demasiado viejo para escaramuzas, aprovechando la visita de una compañía  de actores para representar una obra de teatro en vísperas de las fiestas patronales, disfrazado de lagarta, salió a pie, sin sollozos pero con suspiros tristes, evitando dar explicaciones al “pollero” y a la “pollita” y dejando vacante el cargo de alguacil, el manco “CERVAN”

La gran familia de actores que formaba la compañía pasó a ser la suya, y pronto se encontró cómodo en ella.

La vida nómada de pueblo en pueblo le descubrió nuevos paisajes…caras…narices de payaso…

Su imaginación creadora y seductora le permitió vincular el mundo del teatro al de las letras, y atando los diversos ramos de su saber, entre paisaje y paisaje fue dando forma a una novela pastoril sobre un paraíso rural deseable.

Llegó el invierno y el frío resultaba brutal en la meseta, las oscuras noches y los caminos embarrados exigían mentes fuertes.

Era hora de hacer un alto en el camino.

Abandonaron el deambular sin rumbo fijo y se instalaron en un corral o patio para representar su novela.

“CERVAN” no era un escritor profesional y ciertamente no tuvo la sensación  que tienen algunos escritores de euforia con su primera obra, pero cuando sus compañeros actores la interpretaron con total éxito y los aplausos  se escucharon en todo el pueblo, se llenó de orgullo.

Si el ser manco no le imposibilitó ser masajista, tampoco le iba a impedir ser escritor, el oficio volvía a estar mal pagado pero los aplausos reconfortaban.

Fue éste tema, el “parne” dinero ó moneda el que más le preocupaba, así que, con más picaresca que buena voluntad se ofreció para hacerse cargo de los temas relacionados con las cuentas o ingresos por actuación.

Pronto comprobó que el público era mayoritariamente masculino.

Tendría que dirigir sus escritos al “espíritu caballeresco”

La censura no permitía interpretaciones desvergonzadas, pero “CERVAN” conocía las necesidades que fortalecen la vida y desean los varones.

El sentido práctico le decía que si quería llenar noche tras noche el corral de aficionados influyéndoles en el ánimo, no podía contar con su irresistible atractivo personal ni su inocente novela pastoril, necesitaba algo romántico, soñador y de una gran fantasía sexual.

Así fue como en el entreacto, una joven de 19 años descendiente  de un moro y una toledana  llamada Catalina, envuelta en una túnica transparente que como una membrana sutil cubría su hermoso cuerpo, hacía mudanzas con los pies y brazos de forma insinuante al compás de un flautín, una octava mas alta que la ordinaria, bajo las indicaciones de “CERVAN”

El “espíritu caballeresco” pronto hacía su aparición en el corral y la melodía quedaba ahogada  ante la manifestación vehemente de un sentimiento general de agrado.

El “parne” aumentaba de actuación en actuación y las provisiones de alimento para la compañía comenzaron a ser abundantes con el agrado de todos, y cuando a éstos se les añadió un oloroso vino, “CERVAN” pasó a ser el jefe indiscutible de las finanzas, el protocolo, maestro de escena, logística….

Abandonaron la vida errática de pueblo en pueblo que hasta entonces habían llevado y se fueron instalando en corrales ó patios de distintos puntos de la provincia.

La calidad artística iba en aumento.

Las obras que representaban siempre estaban en el límite de la legalidad y la decencia, pues ridiculizaban a todos, políticos, religiosos……

“CERVAN” escribía y dirigía con acierto y el pueblo agradecía sus esfuerzos aplaudiendo sus obras.

Habían alcanzado ya la suficiente notoriedad como para recibir encargos importantes, y desde MADRID la gran capital, solicitaron  su presencia.

Era la ocasión esperada  y deseada por la compañía de actores, y a ella se trasladaron.

Esta nueva etapa ó periodo se caracterizó por oscuros sucesos.

A poco de instalarse “CERVAN” comprobó que finalizada la actuación teatral, tenía un público deseoso de más emociones.

No lo dudó, rápidamente creó distintos juegos de azar, partida de naipes,…

Para todos aquellos  que cerradas las puertas tras la función, desearan prologar su estado de ánimo febril y exaltado

Ello representaba más ingresos y fuentes de financiación.

Pero….

Las pasiones una vez desatadas es muy difícil controlarlas.

Llegó a enfrentarse a grandes riñas, disputas y peleas.

En una de ella s ocurrió un accidente, y uno de los jugadores recibió una puñalada.

La herida no fue mortal, pero si las consecuencias.

El herido resultó ser:

                    “EL EXCELENTISIMO SEÑOR OBISPO”

Por su categoría y dignidad no debería estar a esas horas en la sala de juegos, pero simulado con ropas toscas, daba allí rienda suelta a sus pasiones, que no eran pocas.

Con la Iglesia habían “topado”

Esta, antes de reconocer el error en uno de sus clérigos, condenó a todo MADRID al fuego eterno desde el púlpito o tribuna  en el sermón dominical.

“CERVAN” terminó sus andanzas en la cárcel, acusado de malversación de fondos y otros tres o cuatro delitos vituperables

Y como suele ocurrir con mucha frecuencia, el público poco después le olvidó.

Pero….                      

Sus andanzas, los paisajes, costumbres y usos que estaban en su mente se volcaron de nuevo al papel, con tan maravilloso provecho que creó su gran obra maestra. 

Paralelamente, con los permisos y licencias para su explotación se dio a conocer:

                                    E    L        Q    U    I    J    O    T    E

                                     Firmado:       “CERVANTES”

                   ¿…Era nuestro “CERVAN” quién pasó a la posteridad…?



El gallo kiriko
agosto 1, 2008, 2:44 pm
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Un gallo de aspecto arrogante llamado Kiriko vivía en una granja a las afueras de un agrícola y bonito pueblo encargado de atender a varias gallinas.

Con su cabeza adornada de cresta roja y pendiente a uno y otro lado de la cara, paseaba su instinto belicoso entre el griterío del gallinero sabiéndose observado por todas que lo solicitaban como reproductor.

Su madre, una gallina de raza castellana negra, en su juventud la más ponedora del corral, pronto tuvo la certeza de que su hijo tendría problemas con su carácter altanero y soberbio.

Los vecinos de aquel pueblo eran muy religiosos y todos los años el día de Nochebuena a las doce de la noche celebraban “la misa del gallo” en la Iglesia de San Pedro.

A ésta misa que tiene su origen en los primeros siglos del cristianismo acudía toda la comunidad y entonaban distintas canciones, celebrando así el nacimiento del Hijo de Dios.

Aunque la noche parecía inofensiva y alegre a la gallina madre no le daba buen presagio, había asociado la falta de varias compañeras en anteriores ocasiones a ésta celebración así que procuraba pasar desapercibida y acostarse muy temprano.

Pero no pensaba igual el gallo Kiriko que se consideraba buen cantor y  por supuesto muy macho.

Así que aquella Nochebuena decidió dejar el gallinero y acudir a la iglesia a cantar, convencido de sus dotes artísticas y a la espera de los aplausos del vecindario.

Cuando su madre se enteró y viendo que la decisión era irrevocable, quiso prevenirle y le dijo:

– Si te encuentras en la Iglesia con San Pedro por algo que le sucedió allá, en la noche de la Pasión del Señor los gallos le ponen de mal humor especialmente cuando cantan, así que evítalo cuando llegues a su casa y estáte calladito.

 Kiriko, ni le escuchó, peinó su plumaje abundante y alzando en hoz las cobijas salió sin despedirse de las que habían sido hasta entonces su familia.

Cuando llegó frente a la Iglesia de San Pedro se detuvo para contemplar el edificio, no se parecía al corral, allí en la bóveda dentro de una figura formada por tres líneas que se cortaban mutuamente, se veía un ojo que parecía contemplar todo, y mas abajo, en una hornacina  se encontraba  San Pedro que le observaba con cara de pocos amigos.

Sin hacer caso de las recomendaciones recibidas poco antes y con ganas de incordiar se puso junto a la puerta a cantar para importunar al santo y ver como reaccionaba.

KIKIRIKIIII… entonó con voz potente en escala las siete notas musicales.

Atentamente observó el triángulo desde donde el ojo de Dios le miraba y vio que seguía sin pestañear, igualmente San Pedro seguía con su cara de mal humor y sin un gesto de aprobación hacía su canto

Volvió a insistir….

KI… KI…RI…KI… ésta vez  alargando las notas y alzando la papada.

Nada, sólo se escuchó el viento que con excesiva fuerza comenzaba a soplar.

Por tercera vez el gallo cantó, y en ésta ocasión el ojo de Dios miró a San Pedro con dolor, éste no pudo evitar el reproche  y con rabia contenida provocó un pequeño huracán que envolvió a Kiriko dándole volteretas en el aire y alzándolo hasta el campanario

Tiritaba de frío y de susto nuestro amigo, cuando una nueva ráfaga lo clavó por un ala en el pararrayos de la Iglesia.

Ahora, ya no canta, de su carácter altanero  y soberbio tampoco queda nada…

Desde la granja las gallinas le envidian al verle encaramado a tal gran altura, pero Kiriko que como una veleta gira y gira en todas la direcciones movido por el viento, contento cambiaría su suerte por la del gallo que ahora ocupa su puesto allí en el gallinero.

   



La Paca
julio 29, 2008, 2:34 pm
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Paca estaba de muy buen ver.
Eso es lo que pensó “El Chato“cuando  la vio entrar en su ferretería.
– El bombín de la cerradura se me ha roto, necesito que me lo cambies -, le oyó decir a Paca mientras la cerradura quedaba sobre el mostrador.
– Avísame cuando este arreglada- añadió, y con una amplia sonrisa en su rostro salió.
– “El Chato “sopló, al coger la cerradura con sus grandes manos se dio cuenta de que éstas las tenía completamente sudadas.
– Tiene roto el bombín de su cerradura – se dijo por lo bajito.
– Tiburcio, “el  flaco “ – Tibur para los amigos – olió la entrada de Paca en la frutería antes de verla, ésta que olía a membrillos en un instante había pasado de la fruta a las flores, esto es por  lo menos lo que percibió Tibur “el flaco.”
– Quiero dos plátanos grandes y maduros – pidió Paca mientras con las dos manos indicaba el tamaño de éstos.
– Las rodillas de Tibur “el flaco” tambalearon, el tamaño de los plátanos que le pedía Paca no estaban dentro de sus posibilidades.
– Tengo más pequeños, – se oyó decir en un susurro – pero,…. son gordos y maduros.
– De acuerdo, si están en su punto, me valen.
– En su punto están, – le dijo Tibur “el flaco “- ya más seguro de sí mismo.
Cuando la Paca salió la frutería volvió a oler a membrillos, pero al frutero le seguían temblando las rodillas.
–  Quiere dos plátanos en su punto – se decía por lo bajito Tibur “el flaco”, Anselmo estaba en la puerta de su carnicería cuando la vio cruzar la plaza, se dirigía hacía él como una diosa.
–  Buenos días Anselmo, ¿tienes rabo?,… – le preguntó Paca sonriente –
–  Todo el que tú quieras -, le contestó Anselmo el carnicero mientras se hacía a un lado para dejarla entrar.
–  Quiero, uno grande.
–  Anselmo que era un fanfarrón  no se dejó impresionar por la petición y levantando del estante un hermoso rabo se lo ofreció.
– Este, te resultará muy sabroso –
–  Ese quiero, – contestó Paca complacida por su compra –
– Mientras lo troceaba Anselmo murmuraba entre dientes: – Quiere un sabroso y grande rabo de mi carnicería –
Con éste bajo el brazo y una picaresca sonrisa Paca se despidió. Al pasar frente a la Farmacia de pronto recordó: – Necesito vaselina – y con paso decidido la puerta de la farmacia abrió.
– Txepe el farmacéutico nació sietemesino y a sus 40 años seguía siéndolo, todo en él  parecía necesitar un hervor para completar.
– Al oír la puerta levantó la vista y viendo entrar a la Paca se atragantó.
– Tosió,… intentó tragar saliva y rojo como una amapola balbuceó….
– – Hola  Paca…..
– Buenos días Txepe, ¿me das una caja de vaselina grande?….
– Las gafas se le habían nublado, quizás del ahogo que tenía apenas la veía, pero la sentía tan próxima que mecánicamente le entregó lo que le pedía.
– Es eficaz contra las irritaciones y le sienta bien a mis labios y zonas delicadas -, le explicó Paca.
– Txepe, sordo, ciego y mudo solo piensa: – Necesita mi vaselina -Se despedía  del farmacéutico cuando sonaron doce campanadas en la torre de la Iglesia, era la hora del Ángelus, y como mujer devota entró a rezar a la Virgen de los  Desamparados.
– Al salir, se cruzó con el joven cura que desde hacía dos meses ejercía de Párroco, a la espera de que  Don Cosme superara  la operación de Hemorroides a la que había sido sometido y le mantenía alejado de sus feligreses.
– Buen día tengas Paca – saludó cortésmente.
– Igualmente, – le sonrió ésta – ésta mañana de principios de verano el sol brilla en todo su esplendor, si no tiene un compromiso urgente…. ¿le apetece comer conmigo?… en la bolsa de la compra llevo comida para dos…
– Acepto encantado – contestó rápidamente el nuevo párroco agradeciendo la invitación.
– Le espero a las dos y media –
– Seré puntual –
Camino de casa  Paca se soltó dos botones de su blusa veraniega, al momento unos rayos de sol se adentraron por su escote a la búsqueda de las pequeñas gotas de sudor que se escondían en su piel. Cuatro hombres a la sombra sudaban doblemente, se unía para ello el calor del sol y el de su mente.
A las dos y media era la hora del café en el bar de Acacio, mientras les servía éste, escuchaba boquiabierto lo que contaban sus amigos.
– Me ha pedido con urgencia que le arregle el bombín de su cerradura – decía El Chato.
– Quiere mi plátano en su punto -, se atropellaba explicando “Tibur”.
– ¡Y mi rabo ¡ exclamaba Anselmo.
–  Dice que necesita mi vaselina para sus zonas delicadas,- se ahogaba pensando Txepe.
Acacio interiormente rabiaba, Paca no había entrado en su bar por lo que no podía experimentar la excitación de sus amigos….
Al llegar el joven cura a la casa de Paca sin llamar entró, la puerta estaba abierta pues la cerradura había quedado sobre el mostrador de la ferretería, el sabroso rabo guisado y en el frutero se ofrecían dos plátanos maduros y gordos.
Aquel día la Paca había alimentado a cuatro hombres…. su Ego,…su mente,…su ilusión… y su lívido.
A otro, … el cuerpo
–  ¡ Qué sabroso está el rabo , y en su punto el plátano ¡ exclamaba entusiasmado mientras saboreaba la comida.
Quizás mañana sería el afortunado Acacio.
Qué suerte tener  viviendo en el pueblo 
L A      P A C A